personas que han pasado por la mediación cuentan sus experiencias

Personas que han pasado por la mediación cuentan sus experiencias

Recuerdo las primeras sesiones cuando todo mi mundo daba vueltas y ni siguiera sabía donde estaba yo. Y desmadejando la situación contigo, me ayudaste a encontrar mi lugar. Sobre todo mi lugar en cuanto a mi posición en la pareja y todo lo que nuestra relación había “creado-construido”: hijos, casa, tiempo de crianza… 

Este caminar hacía delante para mirar ese “todo” que había sido mi vida, y en el que yo realmente me había desdibujado.Y poder distinguir, lo material de lo emocional. Y saber a la vez, que está intimando ligado. Y que lo que habíamos construido juntos en pareja era tan mío como suyo. Y saber que cuando entiendo que “mi parte es mía”, me estoy dando a mi misma la dignidad que merezco. 

Así que me ayudaste a abrir los ojos y a caminar por este doloroso proceso con más claridad. Acompañada por tu voz firme, dulce, cariñosa. Lo viví como un regalo a la mujer que llevo dentro y que a veces no veo.

Y tener la posibilidad de hablar de lo material y también de lo emocional. Escuchar: ¿y tú cómo te sientes? Entonces escuchar la voz de mi pareja expresando como aún antes no lo había escuchado. Doloroso. Mucho.  Y claro aportándome más información de lo había pasado y estaba pasando. Y la claridad aunque dolorosa ayudaba a transitar este camino que siento que aún no ha acabado. JG

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Cuando se está en un proceso de separación es inevitable sentir que quieres que todo se acabe cuanto antes. Es muy fácil verte tentada a dejarlo todo en manos de abogados y jueces. Pero si lo haces así, pierdes la oportunidad de asumir tu responsabilidad, y es una pena. Porque solo asumiéndola puedes demostrarte que sí eres capaz de manejar estas situaciones. A través del proceso de mediación que hemos hecho con Marga, he podido sentir que no necesito a nadie que decida por mí, ni que me dé una solución a corto plazo. Ahora sé que cada vez que nos vuelva a suceder esto en el futuro (porque conflictos como madre/padre volverán a aparecer), nosotros tenemos capacidades para solucionarlo, buscando siempre el bien de nuestro hijo. Lo hemos demostrado ahora y lo haremos las veces que haga falta. A mí esto me da tranquilidad y fuerza. No optamos por la solución rápida, y sí por allanar el camino para el resto de nuestras vidas. R

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Hablar es sencillo, solo hay que abrir la boca. oír también lo es, solo hay que usar las orejas. No obstante no es así. Vivimos en el mismo mundo pero cada uno lo ve y lo interpreta de una manera distinta y allí aparecen los beneficios de una mediación. No todos tenemos la capacidad, de parar, dar un paso atrás y abrir la mente para intentar entender, oír la otra persona como se debe. Allí, encontré un espacio “seguro” con una guía, quien sin juzgar, nos ayudo a sintonizarnos. Hay tantas cosas que entiendo mejor y que diría, pero como muchas veces en este caso, es tarde.
Ojalá, me hubiera cruzado con Margarita antes. No sé si hubiera conseguido arreglarlo, pero todo hubiera transcurrido con menos pena y menos dolor. Y esto no tiene precio. P

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Mi pareja y yo decidimos separarnos cuando nuestro hijo era pequeño. Nos costó mucho tomar la decisión. La tristeza y el dolor hacía que nos resultara difícil cualquier pequeña concreción al respecto.

Afortunadamente, empezamos a hacer mediación con Marga. Fue un proceso duro y precioso a la vez. Creo que nos ayudó tremendamente a ubicarnos como padres en la separación.

Nos ofreció un espacio neutral. Un espacio exquisito, de confianza y respeto, donde cada uno de nosotros pudo exponer sinceramente  sus necesidades e implicaciones. Y así conseguimos concretar una estructura sólida y restablecer una relación amable y cariñosa, para continuar la crianza de nuestro hijo, como prioridad en nuestra relación. Muchas gracias. A

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Llegamos a la mediación recién separados tras 14 años de relación y 3 hijos maravillosos, el aterrizaje fue duro, tenso y a la vez con mucha mirada y presencia. El camino que recorrimos fue un aprendizaje del presente para ponerse en marcha desde un sitio mas saludable. El proceso en momentos delicado y en otros de una comprensión cristalina. La ayuda de la mediadora lo hizo posible.

Después de unos meses de trabajo, conseguimos llegar a unos acuerdos que a día de hoy seguimos funcionando con ellos. La relación con la madre de mis hijos es muy buena y lo mas importante la vida es más amable.

“Darse la oportunidad de conciliar y tener una mirada distinta, es mirarse a uno mismo y decidir cambiar”. JC

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Nuestra crisis matrimonial se hizo ingobernable durante el confinamiento. Cuando por fin pudimos buscar ayuda y salidas a una situación muy incómoda, tuvimos la enorme suerte de dar con Marga. Fue una casualidad maravillosa. Desde el primer encuentro nos hizo comprender que su despacho (acogedor y muy bien dispuesto incluso para estos tiempos de pandemia) era nuestro espacio y que podíamos gestionar la mediaciación a nuestro ritmo: ir despacio, deprisa o interrumpir las sesiones para retomarlas cuando quisiéramos. Nos brindó un apoyo profesional con el que se fueron resolviendo todas nuestras preocupaciones: las dudas jurídicas, las tensiones emocionales, las cuestiones económicas…

En un tono siempre tranquilo y tranquilizador, con un enfoque asombrosamente empático, Marga consiguió que acercáramos posturas para que la convivencia en casa, mientras dure el proceso de divorcio, sea lo más cordial posible. Nos ha recordado en todo momento la importancia de que los padres se respeten y colaboren, a pesar de no ser pareja, para que los niños vivan la separación de la mejor manera posible. A pesar de lo difícil que es una ruptura, Marga siempre ha confiado en que podíamos llegar a un buen acuerdo para todas las partes. No hemos terminado el proceso ni hemos firmado aún el convenio regulador. Porque nos estamos tomando un tiempo por cuestiones logísticas y personales. Pero no tenemos ninguna duda sobre a quién a acudir en cuanto queramos retomar el divorcio. Marga nos ha tendido la mano, nos ha abierto la puerta y guarda minuciosamente nuestros acuerdos para que podamos retomarlos cuando queramos: cuando estemos preparados y consideremos que es el momento adecuado para nuestra familia. En definitiva, esta mediación nos ha aportado paz, un camino, una luz al final del túnel, y la certeza de que estamos en las mejores manos posibles. (C.)

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A y yo decidimos separarnos cuando nuestro hijo era pequeño. Nos costó mucho tomar la decisión. La tristeza y el dolor hacía que nos resultara difícil cualquier pequeña concreción al respecto.
Afortunadamente, empezamos a hacer mediación con Marga. Fue un proceso duro y precioso a la vez. Creo que nos ayudó tremendamente a ubicarnos como padres en la separación.
Marga nos ofreció un espacio neutral. Un espacio exquisito, de confianza y respeto, donde cada uno de nosotros pudo exponer sinceramente sus necesidades e implicaciones. Y así conseguimos concretar una estructura sólida y restablecer una relación amable y cariñosa, para continuar la crianza de nuestro hijo, como prioridad en nuestra relación.  (A.R)

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La mediación fue como un puente de diálogo, escucha y espacio para poder expresar lo que nos estaba pasando y ver dónde estaba cada uno. Hubo mucho respeto y acogida. Ahora estamos en otra época, todo ha ido a mejor. Estamos muy bien.
(O.L.D.)

 

Hemos podido hablar temas y resolver conflictos que nunca hubiéramos podido hablar en el despacho de un abogado. Al principio venía muy tensa y nerviosa pero me sentí desde el principio acogida y cuidada.
(M.F.)

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Hace unos días ratifiqué ante el juez el convenio regulador basado en el acuerdo de separación que construimos P y yo. No fue fácil, en nuestro caso particular abandonamos y reiniciamos varias veces la mediación, reflejo de nuestros miedos, nuestra resistencia al avance y a la separación, aunque los dos la deseasemos.
Fue emocionante haber podido firmar ese acuerdo, juntos, después de todo lo vivido: el dolor, el aparente desencuentro irreconciliable, la desesperanza de una resolución amistosa, la distancia afectiva,  el conflicto casi constante… Y aun así, me emociona recordar la inquebrantable confianza de Marga en nosotros:  ” podéis”, “vais a conseguirlo”… Pues  sí, lo conseguimos Marga…

(C.M.)

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Hablar a través de un mediador ayuda a escuchar. No hay: y tú más …, eso es posible porque no hay más interpretaciones que lo literal de lo expresado. Marga repite lo dicho, pregunta el significado de lo expresado para que no se pueda interpretar de otra forma diferente a la que el interlocutor quería decir. Eso es muy necesario cuando te enrocas en “TU visión de los hechos”. Pregunta, indaga, repregunta y, lo que parecía tan difícil de conseguir como es, darnos otra oportunidad, vemos que es completamente viable dado que, no hay tanta distancia entre ambos . El problema es, que somos incapaces de dialogar. Gracias a Marga aquí seguimos!! (L.)

….Acudimos finalmente a tu consulta y nos ayudaste con paciencia a aclarar hacia donde queríamos ir…. Separarme no significaba ir al infierno.  Si no hubiera sido por esas primeras dos o tres sesiones contigo, Marga, no hubiera dado el paso, me hubiera echado para atrás. Me has ayudado a ver la luz al final del túnel, a ver posibilidades donde veía sólo un agujero negro.

….Las anteriores veces que quise acudir a tu servicio de mediación me figuraba encontrar un lugar en el que me sentía lo suficientemente segura para poder plantear las cosas que me inquietaban en la relación y/o mi deseo de terminarla. Ahora que finalmente sí fuimos, pasó justo eso: se abrió un espacio en el que me atreví a decir cosas que no hubiera podido hablar si no. La pena es que cuatro años antes esto probablemente hubiera significado poder seguir adelante con nuestro matrimonio. Ahora fue un requisito para saber dónde estábamos cada uno y desde ahí poder elaborar el acuerdo de separación.  (A.I.)

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Mi hija y yo nos habíamos dejado de hablar cuando fuimos a mediación Una situación muy dolorosa la que nos tocó vivir,  la pérdida de comunicación con una hija adolescente.

Una situación muy dolorosa la que nos tocó vivir hace algunos años a mi hija adolescente y a mi.  La pérdida total de cualquier tipo de comunicación.

Tantas emociones se revuelven en tu interior…¿cómo manejo mi autoridad? El dolor, los miedos, la inseguridad, ¿la pérdida o la separación?.

¿Cómo salir de una relación sin comunicación, cuando ha sido la única alternativa para una relación irrespetuosa y agresiva?

Después de varios intentos con amigos, familiares, abogados y psicólogos, por fin, en la mediación encontramos la respuesta.

Un espacio creado para nosotras, para poder hablar, para poder escucharnos (al principio a través de los mediadores) un espacio para poder poner en su sitio tantas cosas que necesitábamos…..(R.T.V.)

 

La mediadora era el tamiz por el que pasaban todas las frases. Sin jamás constituirse en juez de la situación, era el garante de que lo que se decía no atentase contra el proceso de comunicación. A veces eran necesarias reinterpretaciones, aclaraciones, rectificaciones o matices, pero siempre todo ello en pos de la transparencia de una comunicación neutral. Su foco no estaba puesto en las partes, sino en el desarrollo del proceso.

Una función importantísima de la mediación de Marga era escuchar respetuosamente y reflejar lo dicho para asegurar su comprensión. Las emociones a flor de piel son suficientes para distorsionar cualquier mensaje y en un divorcio eso está a la orden del día. La mediadora se aseguraba de repetir lo que decíamos para garantizar que los mensajes eran los que habíamos querido transmitir y no otros de fabricación personal.  (texto completo en el blog) (S.B.)

Me he puesto a recordar la situación antes y después de la mediación y me doy cuenta de cómo pasamos de un estado de bloqueo y mucha desesperanza (llevábamos 3 años intentado separarnos!) y el ir viendo la luz poco a poco, aflojando los nudos que nos tenían tan atascados y volviendo a poder mirarnos sin rencor, haciéndonos cargo cada uno de lo suyo sin tanto reproche y sin salpicar a los demás, sobretodo al niño. Fue duro y trabajoso, pero desde luego no más que lo que llevábamos a las espaldas; aqui al menos el esfuerzo dió frutos rápidamente, sesión a sesión notábamos el avance, y además eran logros netos, conquistados por nosotros mismos! Me parece casi misterioso cómo una intervención no directiva es siempre más efectiva que todos los consejos y leyes del mundo!!
En fin que mi eterna gratitud y admiración porque creo que realmente lo hacéis muy bien!
(T.S)

 

 

Una de las vivencias más impresionantes  que tuve durante las primeras sesiones de mediación  fue que dos universos distintos pueden Ser. .. Increiblemente había espacio para los dos… de verdad… No era necesario desoir, cuestionar, o destruir lo que el otro dijese para sostener lo propio… porque ambos planteamientos podian  Ser (texto completo en el blog)( C .M.)

 

Tu empatía me ha ayudado a desencabronarme muchísimo. Un desenlace familiar necesita mucha escucha de la tuya y pocas leyes normativas.
(J. L.)

La mediación me sirvió porque pude decirle cosas y plantear problemas que de otro modo no me habría sido posible.
(J.G.M.)

Vivimos lejos el uno del otro y la mediación nos ha ayudado a tener una actitud flexible y colaboradora, muy necesaria en mi situación.
(J.A.)

 

Me hubiera gustado tener apoyo psicológico durante la mediación porque fue muy duro todo el proceso de separación.
(M.G.)

 

Me fue muy útil para saber cómo estaba la relación y como estaba yo en la relación. Me clarificó mucho.
(M.Z.)

 

Me sirvió para entender muchas cosas, cambié de actitud, enfoqué la relación de otra forma.
(D.L.)

 

Me ayudó mucho en la separación, la niña está más tranquila y contenta, si fuera necesario lo volvería a solicitar.
(R.A.S.)

 

Fue muy útil porque nos enseñaron a comunicarnos a mi hijo y a mí. Adquirí nuevas habilidades.
(B.H.)

Aprendí a relacionarme con mi hija de una forma más constructiva y positiva, ahora nos llevamos muy bien y aunque se ha independizado nos hemos ido juntas de vacaciones.
(R.T.)

No recomiendo la mediación si no hay compromiso e implicación por las dos partes.
(I.G)

 

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