Encontré un espacio “seguro” con una guía, quien sin juzgar, nos ayudó a sintonizarnos.

Hablar es sencillo, solo hay que abrir la boca. oír también lo es, solo hay que usar las orejas. No obstante no es así. Vivimos en el mismo mundo pero cada uno lo ve y lo interpreta de una manera distinta y allí aparecen los beneficios de una mediación. No todos tenemos la capacidad, de parar, dar un paso atrás y abrir la mente para intentar entender, oír la otra persona como se debe. Allí, encontré un espacio “seguro” con una guía, quien sin juzgar, nos ayudo a sintonizarnos. Hay tantas cosas que entiendo mejor y que diría, pero como muchas veces en este caso, es tarde.
Ojalá, me hubiera cruzado con Margarita antes. No sé si hubiera conseguido arreglarlo, pero todo hubiera transcurrido con menos pena y menos dolor. Y esto no tiene precio. P.

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